Tenía esperanzas de no escribir nunca este post, pero al final no pudo vencer a la leucemia. Nos ha dejado esta tarde Concha García Campoy.
Llegó de la mano de Manuel Campo Vidal a TVE en 1985, cuando los presentadores de informativos eran periodistas cualificados y preparados, lejos de ser bustos parlantes como muchos en la actualidad. Contaba las noticias sabiendo lo que estaba diciendo con gran credibilidad. Entrevistando, sabía exprimir al entrevistado hasta que sacaba todo el jugo informativo con amabilidad y con una sonrisa.
Hasta que se le detectó la cruel enfermedad que se la ha llevado estuvo al frente del informativo matinal de T5 con gran éxito. Su profesionalidad y su buen hacer está fuera de toda duda.
Portavoz de la Academia de las Artes y Ciencias de la Televisión, amante del cine español como lo demostró en el espacio de T5 La Gran Ilusión, voz radiofónica inconfundible en programas como a vivir que son 2 días,.... Un currículum envidiable desarrollado a lo largo de su impecable trayectoria.
Abandonó la televisión momentáneamente para someterse a los tratamientos correspondientes para vencer su enfermedad, que afrontó con una admirable dignidad y entereza, pero desgraciadamente se la ha llevado para siempre. D.E.P.
Corría el año 1971 cuando, en blanco y negro, podíamos ver una serie que hacía las delicias de grandes y pequeños. Toda la familia ante el televisor para ver Crónicas de un pueblo.
Fue la primera serie que dirigió para TVE Antonio Mercero y, la verdad, es que no cabía la menor duda, porque desde que empezaba la sintonía en la cabecera de la serie y, por supuesto, en su desarrollo, en las tramas en los personajes..., la serie tenía el sello tan personal que tiene los trabajos de este director que tantos éxitos ha dado a la cadena pública.
La costumbrista serie nos presentaba el día a día de unos personajes en un entorno rural: el alcalde, el cura, el cabo de la Guardia Civil, el maestro, el alguacil, el cartero, la boticaria, el conductor del autobús y los niños de la escuela tejían unas tramas amables con cierta moralina muy propia de la época en la que se emitió.Se puede decir que Verano azul, del mismo director, era casi pronográfica al lado del recato de los argumentos que presentaba Crónicas de un pueblo.
Se pueden advertir, aún así, muchos paralelismos con Verano Azul, ya que, aunque con unos 20 años de diferencia entre ellas, eran tramas familiares en las que se trataba de tocar una diversidad de temas enfocados en cada una acorde con la época de su emisión. Esta en un pueblo de Castilla como si fuera un personaje más de la ficción y aquella en un entorno de playa, pero en ambas destaca el sello Mercero.
La popularidad de esta serie fue tan grande que en el pueblo donde se grabó la serie, Santorcaz, recibieron a muchísimos visitantes que querían conocerlo y, claro está, la tranquilidad a la que estaban acostumbrados en ese pueblo se vio interrumpida por tantos forasteros que querían conocer el bar, la farmacia, la escuela y las calles de esta aldea que tanto encandiló a los espectadores. Aún así, sus habitantes nuca perdieron la sonrisa y seguro que la experiencia del rodaje junto a las anécdotas que se vivieron, fueron transmitidas de generación en generación, y los que aún sobreviven recuerdan con cariño aquellos días en los que la rutina cotidiana fue sustituida por los focos, los cables, los decorados y los actores.
Entre los actores estaban Jesús Guzmán, Fernando Cebrián, María Nevado, Tito García y Arturo López, entre otros. Todos ellos gozaron del inmenso cariño del público durante los tres años que permaneció la serie en emisión, y la serie cosechó importantes premios como el Ondas y el TP de Oro. Si se repusiese ahora parecería un poco ñoña e infantil, pero lo cierto es que en la actualidad hay muchos pueblos como el Santorcaz de 1971. Por supuesto, se llega antes a ellos porque las comunicaciones han mejorado, hay wifi y más adelantos, pero sigue existiendo entornos rurales en los que los niños pueden corretear a sus anchas sin peligro, ausencia de signos que denotan modernidad: bancos, establecimientos de fast-food, centros comerciales, tiendas individuales,... Pueblos en los que todos se saludan y se juntan en el bar del pueblo a tomar sus botellines o vinos, el cura, el alcalde, el pastor,.... Ahora está muy de moda desconectar en un pueblo del stress de la ciudad y de sus agobios. Ahora también se podrían escribir en muchos pueblos de nuestra geografía, no las ingenuas Crónicas de Antonio Mercero de la época, pero sí otras Crónicas de un pueblo.
Todos los lunes en La 1 de TVE tenemos una serie al más puro estilo Falcon Crest que reune todos los ingredientes necesarios para convertirse en lo que es desde su primera temporada, una serie de éxito: GRAN RESERVA.
La primera y la segunda temporada de Gran Reserva supuso un sorprendente éxito y fue una gran revelación en la parrilla televisiva. Ahora, la tercera temporada de la serie ha dado un bajón considerable porque se enfrenta a pesos pesados de muchísima menos calidad e interés pero muy consolidados entre la audiencia: el insoportable concursito Tu cara me suena y la zafia y hortera La que se avecina.
El negocio vinícola es una excusa o telón de fondo para servirnos un entramado de intrigas y secretos entre las dos familias rivales protagonistas: los Cortázar y los Reverte. Una serie que engancha por la perfección de sus guiones y su impecable realización acompañados por un reparto de lujo encabezados por los veteranos Emilio Gutiérrez Caba, Gloria Muñoz, Ángela Molina, Luisa Martín y Manuel Galiana. Todos ellos, con amplia experiencia en las tablas y en el celuloide, aportan prestigio y empaque a una serie con tintes folletinescos que sigue la estela de Herederos, otra serie de la casa.
A estos les acompañan un ramillete de actores que también cuentan con gran experiencia y veteranía en el mundo de la interpretación como Tristán Ulloa, Ana Risueño y Armando del Río, soberbio este último especialmente en la piel del malvado Gustavo, yerno del patriarca de los Cortázar. Sin olvidar ni menospreciara los jóvenes Ricard Sales y la mediática Paula Echevarria, que no desentonan en absoluto compartiendo planos con leyendas vivas como Gitiérrez Caba y Molina, quizás debido, en parte, a la dirección actoral.
El bajón de la audiencia sufrido entre la dos primeras y la tercera temporada de Gran Reserva, puede ser debido también a los dos años que han mediado entre ellas motivados por el cambio político que ha supuesto también el desmantelamiento del ente público, con una política de recortes y despidos que nadie en su sano juicio entiende, y que ha colocado a la televisión de todos en la tercera opción entre las televisiones generalistas. Muchos pensaban que esta temporada, ya grabada, nunca vería la luz, pero han decidido sacarla del cajón casi dos años después de emitir la segunda, así es muy difícil fidelizar a un espectador cada vez más confuso. ¿Veremos la segunda temporada de 14 de abril, La República grabada desde hace casi dos años?
Mientras vemos los desmanes en la programación de esta TVE, los lunes podemos disfrutar de esta serie que, junto a Cuéntame, es una de las mejores serie semanales de la programación actual.
S.M. el Rey ofreció su tercera entrevista a un medio de comunicación, a TVE, y escogió a un maestro de la comunicación, que no del periodismo, de su generación, D Jesús Hermida.
Mucho se ha escrito y se ha criticado sobre la tan cacareada entrevista, pero mucho más se ha hablado en los meses previos sobre la Monarquía y sobre la Familia Real, por lo que la entrevista dejó un sabor insípido a decepción, frialdad y a indiferencia.
Jesús Hermida solicitó hace algún tiempo una entrevista al Rey, pero cayó en el cajón de los olvidos que TVE tiene actualmente repleto, y ha sido la Casa Real quien ha insistido para que esta entrevista se produzca. La Casa del Rey debía querer un lavado de imagen después de los últimos acontecimientos protagonizados por yernos, elefantes y alguna princesa alemana, y para ello, nos ofrecieron una charla distendida entre dos septuagenarios que hablaban de España y del garantizado futuro de la Monarquía.
Ya se sabía que una entrevista al Rey en TVE no iba a realizarse para machacarle y hundirle, pero vender el programa como una esperada entrevista al Rey no deja de ser una tomadura de pelo para aquellos que creyeron en lo que decían las promos de la cadena. Parecía más un reportaje de Informe Semanal que una entrevista en exclusiva.
A lo mejor no era el momento para dar explicaciones de los errores de su Casa, pero tampoco para la autocomplacencia y para pasar de puntillas por los temas que verdaderamente importan a la sociedad, porque glosar la figura de su padre queda un poco antiguo para las nuevas generaciones, es como su ensalzan la figura de Alfonso XIII a estas alturas. Así no se aproxima al monarca al pueblo, sino todo lo contrario, lo aleja y lo hace distante e inalcanzable. En fin, un bodrio que arrasó en audiencia, ya que ésta esperaba a un Rey sincero, abierto, cercano y, como todo el mundo sabe, campechano.
Puede que no quisieran darle el cumpleaños, pero el Rey fue muy listo, o el jefe de la Casa Real, al escoger a Hermida para efectuar esta cosa que llamaban entrevista. Jesús Hermida ha escrito grandes páginas en la historia de la televisión, desde su corresponsalía en Nueva York y su narración del momento en que el hombre pisó la luna por primera vez, hasta su invención de la tele matinal con una nueva forma de hacer televisión infinitamente imitada hasta la saciedad y, con el tiempo, mejorada, retirado definitivamente después de esta charla con el Rey poco útil y necesaria, pero muy comentada, en una TVE que ilustra en uno de sus Teledíarios la noticia acerca de la entrega del Premio literario Nadal con una foto del tenista Rafa Nadal, cuando traten la entrega del Premio Nobel, ¿pondrán en la pantalla una cajetilla de tabaco?
Felicidades Vuestra Majestad......
Durante casi 10 años los momentos previos a las tradicionales campanadas desde la Puerta del Sol estaban reservados a la carcajada y al humor con los geniales Martes y 13.
Josema Yuste y Millán Salcedo protagonizaron sketches inolvidables que aún permanecen en nuestra retina y aunque los veamos 15 veces siempre nos provocan la risa por su hilaridad y ocurrencia. ¿Quien no recuerda el sketch de Encarna de noche y las empanadillas de Móstoles? Si alguno te viene a la cabeza es, sin duda, el más recordado.
Descubiertos por José Mª Íñigo cuando eran un trío formado por ellos 2 y Fernando Conde, éste último pronto abandonó la formación para dedicarse por entero al teatro. Después, Josema y Millán siguieron trabajando en las Navidades de TVE y en otros especiales así como en diversos programas semanales de los que ya hablaremos otro día. En la época en que este dúo amenizaban las noches de Fín de Año, rara era la tertulia de bar en que no se hablaba de algun gag o parodia del especial. Centraban multitud de conversaciones durante la semana posterior.a su emisión. Luego llegaron otras parejas de humoristas con la intención de repetir su éxito pero ninguna lo consiguió, ni siquiera Cruz y Raya.
Muchas han sido las parodias y las imitaciones que han hecho este dúo a lo largo de su dilatada trayectoria. Como olvidarnos de sus parodias de Mª José Cantudo, Gloria Fuertes, Jesús Hermida y tantos otros que han sido víctimas de su ingenio, aunque eso sí, casi todos encantados de ser parodiados por ellos, a excepción de la temible Encarna Sánchez por el especial en el que el hilo conductor era ella y la Pantoja.
Tras su separación, poco importa lo que ponen en televisión el 31 de Diciembre, ya no ha vuelto a ser lo mismo, ni la televisión es igual sin ellos, ni ellos por separado hacen recordar a Martes y 13. Igual que no ha salido otro Gila, otros Tip y Coll, tampoco ha salido nadie que se parezca a ellos, a Martes y 13.
La noche del 24 las televisiones nos ofrecieron su dosis de caspa y de vergüenza ajena, que si bien A3 y T5 ya nos tenía acostumbrados a lo largo de los años, no así TVE, que este año en su horario estelar decidió desempolvar la rancia naftalina del Karaoke.
El tradicional mensaje de S.M. el Rey nos sorprendió con una puesta en escena diferente, estudiada al milímetro, que para eso tiene la Casa de Su Majestad un departamento de comunicación potente, pero no nos sorprendió con el contenido del mensaje que, como es habitual, es políticamente correcto, tibio y ajeno a la polémica. Ni una palabra del paro, de los desahucios y, en una noche tan familiar, obvió referencia alguna a su dispersa familia. Pero bueno, este mensaje navideño anual es tan útil, tan importante y tan tradicional como los saltos de esquí de Año Nuevo, que están en televisión pero casi nadie presta atención.
Lo peor vino después, a su término. El que otrora fuera el humorista revelación descubierto por Xavier Sardá, pero que con el tiempo se ha convertido en un mero imitador y humorista mediocre, Carlos Latre, nos invita a reirnos y a disfrutar de lo lindo con un cutre Karaoke que haría sonrojar al mismísimo Leonardo Dantés. ¿Puede alguna persona en su sano juicio pasárselo bien viendo a la "lideresa de opinión" Mariló Montero y al doctor Gutiérrez bailando a lo Gangnam Style? Si querían hacer un programa que nos recordase al mítico Telepasión, podrían haber hecho una nueva edición del mismo en lugar de esta basura. Son cosas del nuevo equipo de TVE, empeñados en cargarse el servicio público y en malgastar el dinero de todos en productos de dudoso gusto.
Después de este insoportable Karaoke, nos ofrecieron 2 promociones de sendos trabajos discográficos, los de Alejandro Sanz y de Miguel Bosé. Si en la TVE socialista confiaban la Nochebuena a un cantante de perfil conservador como el gran Raphael, artista incombustible que se reinventa con el paso de los años, la TVE del PP regala su espacio a dos intérpretes de perfil socialista para que vendan sus La Música no se toca y Papitwo, respectivamente. En ambos platós nada hacía pensar que era Navidad, en el primero con graffities y en el segundo con simples luces de neón, los símbolos navideños brillaban por su ausencia. En el caso de los especiales de Raphael, alrededor de un gran árbol de Navidad, el artista junto a sus invitados entonaban populares villancicos de todas las épocas y países. Este año, con los especiales más sosos y tediosos, a mayor gloria de sus protagonistas y de sus ventas para estas navidades, solo consistían en una sucesión de los temas de sus respectivos trabajos acompañados con algunos artistas como Malú, Tiziano Ferro, Leonor Watling, Bimba Bosé,....
Los especiales de Nochebuena tienen que ser más navideños, como el que se nos ofreció después de los dos anteriores, de Michael Bublé, con decoración navideña, villancicos y actuaciones estelares como la de Rod Stewart o los personajes de Barrio Sésamo. A las 2.00 de la madrugada sí llegó la Navidad a TVE con este magnífico especial, no, ni muchísimo menos, por no ser español, ya que hemos tenido grandes Nochebuenas televisivas en otros años, sino por estar bien hecho y con mejor gusto que lo que nos endiñó esta TVE cada vez más rancia. Con los buenísimos profesionales que trabajan en la Casa, qué pena que les encarguen tanta bazofia. Esto no hace sino incrementar la nostalgia de una TVE gloriosa, que cada vez se está pareciendo más a la griega.
Si olvidable ha sido la Nochebuena de TVE, como me temo que va a ser la de Fín de Año, a tenor de las promos, no menos olvidable es la de T5 y A3, que nos ofrecieron más de lo msmo.
En T5, uno de los personajes televisivos más irritantes, como es Paz Padilla y el copresentador de El Programa de AR, Joaquín Prat jr, amenizaron la noche al más puro estilo José Luis Moreno con el engendro La Noche en Paz, una sucesión de actuaciones musicales aderezada con sketches carentes de gracia, de la escuela de Matrimoniadas o del desaparecido Noche de Fiesta, hijos de José Luis Moreno, que tanto animaban las noches de no sé quien, porque no alcanzo a comprender como en el siglo XXI puede haber gente que se ría con esas gracietas horteras y zafias.
Una actitud más digna es por la que opta cada año A3, la de tirar la toalla. Como es habitual por estas fechas, A3 saca del cajón refritos, todos los años los mismos, y los pone uno detrás de otro para que nadie los vea. Siempre las mismas caídas, las mismas equivocaciones de sus presentadores, las mismas polémicas....
En fín, igual que por estas fechas se echa de menos a aquellos que ya no están, creí que nunca iba a decir esto, pero..... Cada año echo más de menos a Ramón García y a Ana Obregón.
Siguiendo la estela de grandes series de época como Cuéntame, La Señora o La República, la TVE de González Echenique nos sorprende en prime time con una serie que bien podría rellenar la sobremesa: La memoria del agua.
Sí, sí, ya se que esta serie fue encargada por la anterior directiva de TVE, pero fue para rellenar un hueco en la sobremesa, no para ocupar la franja horaria más codiciada por los anunciantes. Esta serie fue rodada como hace dos años y dormía en algún cajón, en el mismo en el que estaban Isabel, felizmente estrenada hace poco, El asesinato de Carrero Blanco, y otras tantas. Pero el equipo directivo que decidió prescindir de los servicios de Ana Pastor y de Fran Llorente, no quería estrenarlas aduciendo argumentos tan torticeros como que eran productos muy caros, eso que ya estaban hechos. El caso es que esta televisión, que era la primera y ahora se ha convertido en una cadena de tercera, y nunca mejor dicho, porque va camino de convertirse en la tercera opción de los televidentes nos regala la noche de los lunes con este subproducto basado en una novela mediocre de la ex buena presentadora de programas como Rockopop, El Primijuego, ex subdirectora de Interviú, ex.... novelista, Teresa Viejo.
No achaco culpa alguna a los actores, que los pobres hacen lo que pueden, ya que en su elenco se encuentran pesos pesados de la interpretación y del arte de Talía (no me refiero a la cantante mexicana), tales como Amparo Pamplona, Ana Mª Vidal, Carmen de la Maza,... con los que tienen que lidiar actores tan inexpertos como la niña prodigio de Los Serrano, Natalia Sánchez, y el debutante en la obra maestra Mar Adentro de Amenábar, Tamar Novas.
Un guión inconsistente, una dirección pésima, una interpretación paupérrima y un ritmo que aburre a las ovejas es lo que contiene esta serie que, supongo, no va a desbancar a la exitosa Isabel.
Hacer una serie de época no es fácil, es mucho más que un decorado, ambientación y vestuario cuidados. Se trata de hacer una historia que enganche y se trate de una producción esmerada. Intuyo que no va a ser el caso de este bodrio. Amoríos de culebrón, intrigas detectivescas y objetos de otra época se unen para contarnos una historia carente de interés.
Deposité confianza en este producto, pero....Manolete, Manolete, si no sabes torear pa que te metes.
Zapatero a tus zapatos, y para las series de época, Diagonal TV o Grupo Ganga. Mientras no me demuestren lo contrario, son los equipos más capacitados para transportarte a otro siglo con dignidad. Veremos mañana las críticas y las audiencias, pero a mí me ha parecido floja, floja, floja.